Azul

Queman
los ojos al mirar
con los ojos del sueño.

Azul
esfera azul a la deriva, ni un paso
sin recuerdo.

¡No despiertes jamás!

¡Savia en los labios de la tarde,
dorado ámbar, crisálida de los rumbos fugitivos,
no despertéis jamás!

Ya despertará el tiempo, sin mirar
hacia atrás, para ser tiempo.
Ya despertará el tiempo, para andar
por los andamios repetidos  de la noche, y ser tiempo.

Intentará penetrar
con su veneno
por la exclamación de las pestañas
por el naufragio de las pupilas narcóticas
por el eco sin custodia de los pasos sin dueño…
para ser sólo tiempo.

¡Tiempo, aparta,
y cabalga, Azul, por la suma de los días:
sólo fuego
en el laberinto de la sangre
celebrando
un corazón irrepetible
que arde en nuestro pecho!

¡Gracias
por no despertar!

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