Así entré en los 40

EN HERIDAS y sombras
puse mi vida
y, cualquier día, de mi corazón,
van a ir saliendo insectos y
van a ser ciegos. Lástima de luz.
Lástima de luz.

(Antonio Gamoneda)

Introducción

dscf1583

Dame otro día que yo jugaré con sus sombras,
que en ellas he estado siempre prefigurando el olvido
de las palabras y números
borrados por el sueño,
de la melancolía y soledad
con que me alejo del tiempo,
para ser parte de mí hasta encontrarte:

luz sin castigo…
con qué afán te siento!
y sin embargo
como otro día perdido
vuelvo a oscuras a mi centro
un poco más viejo.

Dame otro día que yo jugaré con sus sombras,
que en ellas he estado siempre y siempre en su sueño.

Sueño

collage3collage2collagecollage7collage6collage5collage4collage8collage9collage11collage12

img_6150re

Sílabas y números.
Atravieso sílabas y números.
Y entonces, en medio del silencio
despierto.
Y oigo voces que me dicen
que te diga
que te quiero.

Torre de marfil

img_6497-2

Fuera de ti está la noche sola
con su silencio azul tungsteno,
el cielo calla y se hace cielo
y reclamas la ausencia del mundo
para ser tu misma.
Abre la boca el silencio, tras una larga espera,
y se desnuda, ante las estrellas; descorre el velo
de otro mundo, y las palabras,
acuden a su centro.

Alguna llora, yace
triste
en una cuneta (pasé a tu lado,
no tuve palabras, lo siento)
porque mañana
la aurora
la despojará del silencio
y del misterio.

img_6544img_6482img_6476img_6483img_6463

Nada

img_7175

img_7195

img_2589

Mira
la poesía de las últimas cosas,
las alas de un ángel de hierro estrellándose contra el tiempo
pastoso y frío, como el letargo.
Mira
qué forma tienen las horas
húmedas, como la lengua de este muerto
que desciende hasta tu sexo.
O mira
cómo la vida entra por los ojos,
ojos que sellan la luz en un ocaso,
bajo los árboles centenarios del recuerdo sin nombre
ni ámbar, ciegos en mi
mirarte; te enseñaré
que en el vicio está el ocio
y que el ocio de los ocios es amarse, con eso,
con todo, ¿sabes, cómo de oscuro estaba fuera de ti?
¡Quiero volver con los pies llagados
a las causas de la luz y de la muerte que me alcanza,
una y otra vez, envejeciendo incomprensible,
pálido y frio como el sonido de la nada!

Anuncios