Ansiando la luz tantas veces temida.

Cuando tu presencia se haga incandescencia
y el tiempo sangre por mi daga indestructible
y aspire el espacio a grandes bocanadas ciegas
– hasta encontrarte -;
entonces
jugaremos a no tener pasado ni futuro:
sólo presente, luz y lluvia,
que como en una catarata
caerá por los senderos de tu cuerpo
hacia la tierra que un día
nos dará la bienvenida;
mientras tanto: memoria
de las horas que pasamos juntos
ansiando la luz
tantas veces temida.

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