Triángulo.

Contornos contoneándose bajo el manto de la luna, la misma que guía los pezones que se escapan de sus dedos hacia el cielo; volcanes, timbales ensordecidos… viento: qué sombras acaricias y vences, contra qué agua mansamente adormecida; prolegómenos de qué música, nervaduras de qué carne. Cuerpos extasiados en madera milenaria se convierten, brazos enroscados en figuras caprichosas como esculpe el tiempo las cortezas de los aletargados troncos, de qué piel pálida; espinas, de qué flores; encajes, de qué voces. Naturaleza vegetal en la comisura de los labios, pupilas clavadas en éter, iris en penumbra circundado de jazmín profuso. Inspiran. Acueductos entre sus dedos y su espalda, un jirón de pasión se sale de una curva, cama abajo… suelo vigilante que lucha por no extraviarse en detalles de su geometría invariable. Inventario de ropas en el olvido engastadas. Zapatos sin dueño empiezan y terminan el camino sobre sí mismos. Pasos, círculos, huellas heladas al pie de qué cama. Bocas que rodean las bocas, lenguas que salen, buscan, palpan comisuras de cobre entre dos piernas. Preludio de arco y flechas, hacía qué nube. Tensiones, contracciones… ¿piedras? ¿de qué frío? ¿en qué aurora despiertan? ¿de qué sueño? Deseo moviendo el universo, estrellas que vibran, se contraen y explotan. Surcos en las sábanas, huellas de nadie como pasos al encuentro del otro. Contraluz filtrándose en las ventanas. Cataratas entrepierna abajo, choque, espuma. ¿Contra qué lecho? ¿Qué meandros conducen hacia qué madrugada? Cuatro ojos, dos testigos, veinte dedos melancólicos palpando dos rostros en penumbra. Humedad ciega.

Antes: claroscuro de alféizares y portales, besos en penumbra. Palabras sobre palabras, silencios robados entre dos rostros, cuatro ojos: de dos en dos, puentes tendidos. Desmantelada fiereza hacia la tibieza de su nuca. Susurro que cabe en un oído, lóbulos trémulos, hombro abajo, rayo helado hacia el centro de su cuerpo. Destino y origen, pestañas enredadas. Carne apresada en tejidos, mil corazones en cada pliegue y cada costura. Sangre devastada, puntos cardinales y sólo un camino. Pálpito de pálpitos en la boca de dos estómagos danzando. Sí, no. No, sí. Soporta una frente a otra frente. Triángulo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s