… matando el tiempo hasta que el tiempo me mate …

Detalles y matices esperan durmiendo
tras la piel: siempre,
con la persistencia del pan
que se amasa
día tras día; siempre (hoy nevará en el infierno,
y las placentas de las madres envolverán el frío primero;
seres que desde la sombra la luz alcanzan: ilusiones:
la vejez se lleva en la sangre: sin vela
no hay noche)
Siempre el soliloquio ante el espejo o la estampida
si el cristal contradice mis palabras:
Siempre
matando el tiempo hasta que el tiempo me mate.
Siempre,
siempre vuelve la primavera tras la imperiosa llamada del amor
y la luz se adentra por mis ojos
hasta que miren y crean, o por lo menos
recuerden
por qué enfermaron… A veces
me veo en el espejo, junto a mí,
diciéndome al oído: eres
la vieja guardia, y sabes
cómo matar el tiempo hasta que el tiempo te mate.

Abro los ojos a la hora en que la noche se marcha a casa
y quedo solo ante el espejo.

Otro mañana que es hoy: la sustancia
sobre la que se edifican los anhelos.

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