Desierto.

Desierto
desierto salado como hálito de los muertos.
Con la esperanza tantas veces hundida – incluso
así – los hombres
alargan sus cuellos para estar más cerca de dios;
sus letanías se deshacen al contacto con el aire,
aúllan, escupen: veo
sus ojos rojos por la furia;
veo la ira en las venas que sobresalen en la piel
de sus miembros;
veo
las ansias de seguir viviendo
como sea
en sus inspiraciones – ahogando el ahogo del momento; del futuro: del tormento -.
Calor,
fervor de cuerpos
rebosando sus cuerpos;
llagas en la boca de invocar la humanidad
que perdieron
al ser náufragos en su memoria
invisible.
Buscando orígenes y sentidos
Buscando el auspicio en los ojos del semejante imperecedero…

…y dios en sus quehaceres vanos y terribles; inservibles…
…y el desierto
salado como hálito de los muertos.

He dado vueltas en círculo…

He dado vueltas en círculo;
intentando salir de él
ha colisionado mi rostro hasta extenuarse;
ha sido un largo camino:
había tiempo en los arcenes,
lágrimas debajo de la tierra,
rostros que me resultaban familiares,
infamias, infames;
luces y sombras que escoltaban el paso y el paisaje
– muchas veces desolado: triste -.

Todo para llegar al mismo sitio…

Se me ha llenado la vida
    de universos, éstos
        de futuros, éstos
            de posibles…

    y todo…

todo para llegar al mismo sitio…

Perdóneme la línea que trazaba la circunferencia que sufrió mis pasos
las verdades y mentiras que aparté con la puntera de mi zapato
los desprecios que hice a la memoria; un pasado
que se proyectaba hacia el futuro -por inercia-; y una suerte
de presente
que comenzaba y terminaba en señales –indescifrables -:
en gritos (contra mí mismo)

Todo para llegar al mismo sitio…
Todo para llegar al mismo sitio…